En Puno se usa achoriar para hablar de alguien que mira mucho, con curiosidad y con un punto de desconfianza, como si estuviera chequeando todo el movimiento. Es esa mirada de choro desconfiado, medio sapo, que no se pierde ni un detalle del barrio. A veces se usa en broma, pero también puede sonar a advertencia.

"Oye, ya deja de achoriar a los vecinos desde tu puerta, parece que fueras serenazgo chismoso esperando que alguien tropiece con un anticucho para ir a rajar."

En Apurímac se usa para decir que alguien arma el alboroto: mete bulla, calienta el ambiente y pone a todos en modo fiesta. Puede ser por estar contento, por hacer chacota o por querer llamar la atención. Vamos, el que achoria no pasa piola y casi siempre termina contagiando a la gente.

"En el cumple de mi prima, el Lucho empezó a achoriar con la música a todo volumen y en cinco minutos ya estaban todos zapateando, gritando y pidiendo otra ronda."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

Si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento. Palabra de duende.

¿Te mola lo que decimos? Pues si nos mandas un Whatsapp te vas a partir de risa con nosotros!
Charlemos
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!