En Guerrero se dice cuando alguien por fin se endereza y se pone serio con lo suyo: se enfoca, se aplica y empieza a avanzar con intención. Puede ser en la escuela, el trabajo o la vida en general, como dejar la flojera y tomar dirección. Suena a regaño con cariño, pero funciona.
"Ya, chamaco, deja el cel y siéntate a hacer la tarea. Agarra rumbo de una vez, que mañana te preguntan y luego andas chillando."