En Bolívar se usa para decir que alguien quedó llenísimo, reventado de comida, como si se hubiera estirado de tanto comer. También puede usarse para alguien que se pasó aprovechando cosas, pero casi siempre va de jartera sabrosa. Es de esas palabras que suenan suaves pero describen un atracón brutal, y la verdad es que tiene su encanto.

"Hermano, en la fiesta patronal me metí tres platos de sancocho, dos hallacas y postre, quedé tan ampliado que ni pa' bailar calipso me pude parar de la silla."

Pausa chistera

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