Se usa cuando alguien trae la agenda hasta el cuello, sin un respiro, haciendo mil cosas al mismo tiempo. Es como ir con el acelerador pegado al piso todo el día, entre chamba, pendientes y favores que te van encasquetando. Básicamente, cero tiempo libre y la cabeza hecha bolas, aunque a veces hasta gusta andar así.
Se dice cuando alguien anda con todo, a tope de energía o aceleradísimo, como si trajera pila nueva. Puede ser por emoción, por estrés, por café de más o porque le salió algo chido y no cabe de gusto. Es medio spanglish, sí, pero en la calle se usa un montón y se entiende al vuelo.
Se dice cuando andas a tope, con mil cosas encima, sin un respiro. Puede ser por trabajo, estudios o porque te metiste en demasiados planes y ahora estás corriendo de un lado a otro. Es bien de Santa Cruz y suena a que estás en modo turbo todo el día. Y sí, cansa rico.
Se dice cuando estás a mil, con la agenda explotada y sin un segundo para respirar. Puede ser por laburo, estudio, familia o todo junto, y suele llevar ese tono de queja medio orgullosa de estar rindiendo. Es bastante común en Argentina y queda perfecto para resumir un día caótico sin dar tantas vueltas.