Se dice cuando alguien anda rozando el peligro o el lío por estar metido en cosas raras, haciendo trampas o juntándose con la gente equivocada. Vamos, que está jugando con candela y en cualquier momento se quema. Es una forma medio seria de advertirle que se calme antes de que le caiga la ley o el karma.
Se dice cuando alguien va al límite y se la está jugando, como quien camina pegado al peligro y cualquier paso en falso le sale caro. Puede ser en el amor, en el curro o en lo que sea, rollo tentar a la suerte. Vamos, que estás a nada de darte el hostión y luego no llores.
Se dice de alguien que está al límite, a nada de pasarse de rosca o de mandarse una cagada. En Buenos Aires también se usa con humor para el que ya no da más, tipo en un tenedor libre, pero sigue insistiendo con que entra “una más”. Vamos, que está a un paso del desastre.