Dicho para alguien que se mueve lentísimo, con una calma eterna, como si fuera paseando por una iglesia en plena misa. No es tanto por rezar, sino por la pachorra: va sin afán, se demora en todo y desespera al que sí anda a mil. Sirve para meter presión con humor sin armar pelea.
"Mano, muévase pues, que el bus ya está pitando y usted ahí, fresco, andando como nave de iglesia. ¿Quiere que lo carguemos o qué?"