Se dice de quien anda haciendo favores, mandados o resolviendo problemas ajenos sin sacar nada a cambio, como si fuera su obligación. Va entre “qué buena gente” y “te están agarrando de pendejo”. También puede sonar a que andas muy servicial o de recadero. Útil para aterrizar a alguien antes de que lo exploten.
Se dice cuando alguien anda enamorado o medio embobado, como con la cabeza en otra y el corazón acelerado. Está pensando todo el rato en la persona que le gusta y se nota porque se distrae, se ríe solo y no pesca ni a los amigos. Es bien del sur y suena chistoso, pero calza perfecto.
Se dice cuando alguien anda irritable, de malas o con la paciencia en cero, como con abstinencia de algo. En Chile se usa mucho para el mono del café, del cigarro o lo que sea, cuando el cuerpo lo pide y tú andas insoportable. Vamos, que mejor no buscarte conversa porque saltas a la primera.