Se dice cuando alguien anda con un chingo de energía, bien acelerado y con el ánimo hasta arriba, como si trajera motor nuevo. Puede ser porque tomó café, porque está emocionado o porque anda de buenas y no se está quieto ni tantito. No es precisamente elegante, pero en Hidalgo se entiende y da risa.
"No manches, Juan hoy anda de caballo: se echó dos cafés, ya contó como diez chistes y hasta se puso a zapatear en la oficina."