Se dice cuando alguien va por la vida con una esperanza enorme, a veces medio infundada, como si todo le fuera a salir redondo. Es estar optimista, sí, pero en modo iluso, con fe ciega y cero pruebas. Sirve para pinchar un poco el globo sin bardear, tipo: bajá un cambio, campeón.
"Mirá a Juancito, anda re esperanzado con que hoy la piba del cole le va a decir que sí, y el loco ya se peinó como para alfombra roja."