Se dice de alguien que va distraído, como en su mundo, sin poner atención a lo que está pasando. No es que esté rezando de verdad, es más bien que anda en las nubes y se le va el santo al cielo. En Hidalgo se suelta mucho para regañar con humor cuando alguien está bien ido.
"¡Eh, Juan! Deja de andar rezando y ponte trucha, que ya te hablaron dos veces y tú nomás viendo al vacío."