Se dice cuando alguien está tirado, re tranqui, mate en mano, sin apuro y con cero ganas de moverse. Puede ser plan charla, mirar el paisaje o simplemente dejar que el día pase. Muy de estar en modo domingo patagónico, como si el mate te hubiera pegado al sillón. Y sí, da envidia.
"Che, no lo esperes a Pepe, hoy está apalancado en el mate en el patio, mirando las montañas y cebando uno atrás de otro."