Se dice cuando alguien provoca un drama enorme, arma un desmadre o suelta chismes que prenden a todo mundo. Es como echarle gasolina al fuego y luego hacerse el sorprendido. Se usa mucho para broncas en el trabajo, la familia o el chat, cuando una persona mueve el avispero y deja el caos servido.
"No manches, Ana armó la tormenta en el WhatsApp: soltó el chisme de Juan, se calentaron todos y ya hasta la tía anda mandando audios de cinco minutos."