Se usa cuando alguien hace un desmadre de los buenos y deja todo hecho un cochinero. Puede ser por una fiesta que se salió de control, una discusión que acabó en gritos o nomás por ser bien tiradero. La idea es que quedó un caos, como si hubiera pasado una piara. Y sí, suena feo, pero pega perfecto.
"Compadre, anoche armamos un chiquero en casa de Toño: botellas por todos lados, la bocina a reventar y hasta el vecino llegó a reclamar en chanclas."