En Iquitos se dice cuando alguien se manda una improvisación medio loca para salir del apuro, sin pensarlo mucho y con harto ingenio. Es como hacer una jugada rápida, con cara de yo lo tengo controlado, aunque por dentro estés rezando. Suele contarse entre risas porque casi siempre queda como anécdota.
"A Juan se le apagó la moto en pleno mercado y, en vez de paltearse, se aventó un mono: la empujó cuesta abajo gritando y arrancó de golpe. Todos se mataban de risa."