Se dice para pedirle a alguien que se calme o que le baje a la intensidad, ya sea porque está hablando muy fuerte, se está poniendo agresivo o se está embalando con el drama. En Lima suena bien de calle, tipo: ya, causa, relájate un toque. No es tan “pícaro”, es más un freno amistoso.
"Oe, causa, baja el tono, que estás gritando como si te hubieran robado el ceviche y la flaca ni te está mirando."