Interjección bien cusqueña para soltar sorpresa, susto o admiración cuando algo te deja frío. Carajo mete la fuerza y mamacha es una forma cariñosa de decir madre, como invocándola en plan andino. Se usa en la calle, entre patas, y suena más a reacción del momento que a frase pensada. Tiene su picante, pero es común.
"Oe causa, ¿viste cómo bailó la comparsa en la plaza? ¡Carajo, mamacha!, parecía que el piso temblaba y todo el mundo gritaba."