En Anzoátegui se le dice chapa a la persona que habla demasiado y te lanza un cuento larguísimo para marearte, convencerte o zafarse de algo. Es puro palabreo, mucha labia y poca acción. No siempre es mala intención, pero te deja con la sensación de que te vendieron humo. Y a veces hasta da risa.

"No le pares mucho a Juan, ese pana es tremendo chapa: te echa un cuento de media hora pa’ justificar por qué llegó al baile cuando ya estaban barriendo."

En Loreto se usa chapa para hablar de un chisme sabroso, un secreto bien guardado o una anécdota jugosa que todavía no se suelta. No tiene nada que ver con el ombligo, aquí va más por el lado del salseo y el morbo. Es como decir el dato oculto que todos quieren saber, pero nadie suelta fácil.

"Oe, suelta la chapa de lo que pasó en la fiesta en la maloca, no te hagas el loco que toda la gente del barrio está con la intriga."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

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