Se dice cuando algo te deja de maravilla: contento, a gusto y hasta medio relajado, como si te hubieras tomado algo bien frío. Es una comparación bien zuliana, tirando a exagerada y sabrosa, usando la guanábana como símbolo de frescura en pleno calor. Vamos, que estás fino y feliz.
"Verga, chamo, con esa brisa y una guanábana fría en la mano quedé chévere como una guanábana, ni ganas de moverme."