Se le dice a alguien de la CDMX que llega a Hidalgo con pose de barrio pesado, como si fuera bien malandro y ya se las supiera todas. Pero en el fondo es puro cuento, más fanfarrón que peligroso. Se usa para bajarle tantito el ego a quien anda de alucín y queriendo impresionar.
"Ahí va el chilango malandro presumiendo que controla la calle, y a la hora de la hora ni aguanta el pulque y se pierde en la feria."