Apodo cariñoso para alguien muy querido, como decirle mi amor o mi vida, pero con sabor misionero. Juega con la yerba mate, que allá es casi religión, para pintar a la persona como alguien noble, cálido y bien de la tierra. Suena tierno y medio poético, ideal para tirar buena onda.
"Che, ¿me cebás otro mate? Dale, corazón de yerba, que hoy vengo con sueño y sin pilas."