En Lima se dice cuando vas a salir a caminar o a dar una vuelta sin plan fijo, solo para matar el rato, despejarte o ver qué cae. No es que tengas un destino, es más bien pasear por pasear, sin apuro ni responsabilidad. Suena bien de barrio y sirve para invitar a alguien a sumarse al plan improvisado.
Se dice cuando sales a dar una vuelta sin destino claro, normalmente en auto, solo para matar el rato, despejarte o porque no hay nada mejor que hacer. Es el plan típico de cabros: música, conversa y mirar la vida pasar. No es turismo, es puro vagar con estilo coquimbano.
Se dice cuando sales a dar una vuelta sin plan fijo, solo para despejarte, estirar las patas y sapear un rato qué pasa por ahí. Puede ser por el barrio, el cerro o la costanera, da igual. Es el paseo por puro gusto, para matar el aburrimiento y volver con la cabeza más liviana.
Se dice cuando vas a salir a caminar o a dar una vuelta sin un plan fijo, más por matar el tiempo y chusmear que por llegar a algún lado. Es el paseo tranqui de después de comer, para bajar el asado, mirar vidrieras y ver qué pinta. Cero apuro, puro aire y charla.