Se usa para decir una verdad a la cara, sin adornos ni rodeos, aunque incomode. Es como soltar lo que piensas tal cual, con cero filtro, y dejar a la otra persona retratada si hace falta. Puede sonar duro, pero a veces es justo lo que toca para cortar el teatro y poner las cosas claras.
"En la reunión, Juan dijo la plena al jefe: tu plan es un desastre, y se quedó la sala en silencio, como si se hubiera ido la luz."