Se dice cuando te pegas una risa de las buenas, de esas a carcajadas que te salen sin filtro y se oyen a kilómetros. No es una risita fina, es un descojone auténtico, de bar y de pueblo, que te deja sin aire y con lágrimas. Vamos, que te partes y te da igual el volumen.
"En el bar, con dos vinos y chistes malísimos, el Juli se cayó de la silla y echamos una risotada que se enteró hasta el de la mesa del mus."