Se usa para decir que algo está lejísimos, en la otra punta, donde ya ni llega el bus. Vamos, que te mandan al quinto pino y te toca hacer excursión. También vale para quedar en un sitio perdidísimo o para exagerar distancia con gracia. Muy de soltarlo cuando te da pereza moverte, la verdad.
Se dice cuando algo está lejísimos, en la otra punta o en un sitio perdido donde no llega ni el GPS. Vale para un bar, una casa o el curro cuando te pilla a tomar viento. También se usa para alguien que anda desubicado, pero la idea principal es la distancia absurda.
Se dice cuando algo está lejísimos, en la otra punta, donde ya ni llega el bus. Vale para un sitio, un plan o hasta una hora imposible. En Málaga se suelta mucho con ese tonillo de que te han mandado a tomar viento. Vamos, que si te toca ir, ya puedes llevar bocata y paciencia.
Se dice cuando algo está lejísimos, en la otra punta o en un sitio que parece perdido en mitad de la nada. Vale para un bar, una casa, una fiesta o lo que sea, siempre que te toque pegarte un buen viaje. Es como decir que está a tomar por saco, pero con un toque más clásico.
Se usa para decir que algo está lejísimos, en la otra punta. El origen viene de unos pinos que había en el paseo del Prado de Madrid, y el quinto estaba ya tan a tomar por saco que se quedó la expresión.