Se dice cuando alguien anda raro, medio ido o con una melancolía inexplicable, como si le hubiera pegado el mood de otoño aunque en Cojedes el calor no perdona. Vale para el despistado que se queda en blanco, el que responde tarde o el que anda con cara de poema triste. Suena burlón, pero con cariño.
"¿Y tú qué, Luis? Te pregunté la hora y me respondiste mañana. Andas mirando al techo como si te hubieran dejado en visto. Ese pana está otoñal, vale."