Se dice cuando un sitio, un plan o la gente están con un ambientazo, llenos de vida y buena vibra, como si todo se viera más brillante. Vale para fiestas, ferias o días en los que estás con energía a tope y se nota. No es literal, es puro ánimo. Y sí, da gusto decirlo.
Se dice de alguien que está pletórico, con energía y buen humor, como si le hubieran enchufado a la corriente. Va con ese punto de estar animado, sociable y con ganas de jaleo, normalmente en plan fiesta o de chigre. No es que vaya vestido chillón, es que va encendido por dentro.