Se dice cuando alguien está llorando a moco tendido o tan sensible que parece que se va a deshacer, como una magdalena mojada. Sirve para señalar al que anda dramático, con el corazón en la mano, por cualquier vaina. No siempre es burla, pero casi siempre viene con su relajo del corillo.
"Loco, desde que la jeva lo dejó en visto, el tigre anda como una magdalena, con los ojos hinchaos y pidiendo bachata en la guagua."