Se dice cuando se te eriza la piel y te salen los pelitos parados por una emoción fuerte. Puede ser por miedo, por sorpresa, por una escena intensa o hasta por una canción que te pega en el pecho. Vamos, que el cuerpo reacciona solo y tú te quedas tieso un segundo. Y sí, da gusto contarlo.
"En la fiesta pusieron esa huayno bravazo y, te juro, me dio piel de gallina, hasta mi tía se quedó calladita mirando."