Se dice cuando alguien está pelado, sin un peso y con la billetera haciendo eco. Vamos, que quedaste en la olla y tocó apretarse duro porque no hay ni pa' un tinto. Es una forma muy colombiana de admitir que te gastaste todo o que andas corto de plata. Y sí, duele.
"Parce, me fui de rumba y pagué hasta el after, y ahora estoy con la totuma al aire, mirando el TransMilenio como si fuera Uber."