Se dice cuando andás con una suerte brutal, en racha, como si el universo te estuviera tirando flores. Todo te sale redondito, sin esfuerzo, y hasta lo que normalmente se complica hoy se acomoda solo. Es una forma bien coloquial de presumir suerte sin sonar tan serio. Y sí, da un poquito de envidia.
"Mae, hoy ando de leche, me salió el brete rápido, el bus pasó de una y todavía me invitaron una Toña en la esquina."