Se dice cuando te ves metido en un follón de los buenos, con todo patas arriba y sin saber ni por dónde empezar. Es como estar en mitad de un trastero explotado, pero en versión vida real. Muy de cuando la cosa se desmadra y tú solo piensas: madre mía, ¿y ahora qué?
"Andrés, deja de “ayudar”, que con dos tornillos ya nos has metido en el medio cachivache y la tienda parece un castillo de naipes."