Se dice de alguien que vive metido en el plan: fiesta, rumba, parches y cualquier vuelta que suene buena. Está pendiente de todo, se apunta a la primera y casi nunca se pierde una. Vamos, que siempre anda activo y con ganas de goce, como si la diversión fuera su trabajo.
Se dice de alguien que está bien pilas y enterado de todo: las vueltas, los chismes, los planes y quién se mueve con quién. También vale para el que está atento y no se deja coger fuera de base. En Cauca suena a estar conectado con el parche y con la calle. Y sí, da un poquito de envidia.
Se dice de alguien que está pilas, avispado y con los ojos bien abiertos. Está atento a todo, entiende rápido la vuelta y no se deja meter los dedos a la boca. También sirve para decir que alguien está metido en el cuento y sabe qué está pasando, incluso antes de que se lo cuenten.
Se dice de alguien que está pilas y atento a todo lo que pasa, como con el radar prendido. Puede ser para cosas serias, pero casi siempre va por el lado del chisme: el que se entera primero, el que no se deja meter cuento y el que no se queda atrás. Útil y medio peligroso, porque todo lo sabe.