Se dice cuando alguien está imparable, con una energía tremenda y haciendo todo a mil, como si tuviera un motor adentro. Puede ser en el fútbol, laburando o de joda. La idea es que está tan encendido que parece poseído por el diablo, pero en versión buena. Da un poco de miedo, pero del lindo.
Se dice cuando alguien anda como poseído: con una rabia brava, acelerado, inquieto o haciendo de todo a la vez. Es como tener el genio prendido y el cuerpo sin freno. En Risaralda se suelta mucho para avisar que esa persona hoy no está para chistes y mejor darle espacio.