Se dice cuando alguien anda bien perdido, confundido o sin saber qué hacer, como pollo sin cabeza. Es ese momento en que te quedás en blanco y todo te sale torcido, ya sea por nervios, por falta de experiencia o porque te agarraron en curva. Suena bien chapín y queda perfecto para vacilar a un cuate.
"¡Qué relajo, vos! Juan llegó a su primer día de chance y estaba hecho un miquis, preguntando por el baño tres veces y sin hallar ni la cafetera."