Se dice cuando alguien está tieso como un palo, sin moverse ni reaccionar, ya sea por frío, susto, nervios o porque se quedó re duro. También puede usarse para alguien muy rígido o acartonado, tipo que no se suelta ni a palos. No va tanto de aburrimiento, va más de quedar inmóvil.
"Entró al agua del río en julio y salió hecho una tabla, temblando y con la cara de no me hablen que me quiebro."