Se dice cuando algo o alguien está muy bien, en su punto o funcionando de lujo. Es una forma bastante clásica y suave de soltar un piropo o dar el visto bueno, sin pasarse de intensito. Vale para comida, planes, salud o lo que sea. No es súper canalla, pero queda fina y apaña un montón.
"Tía, el arroz del sitio nuevo estaba la mar de bien y el camarero majísimo. Si el finde no curras, repetimos y nos pedimos otra ronda, ¿no?"