Se dice cuando alguien ha comido como si no hubiera mañana y queda pesadísimo, con la panza a reventar. También vale para el que anda bien barrigón, tipo cerdito cebado. Es medio burlón, pero más en plan broma entre patas que insulto. Ideal después de un almuerzo potente o una fiesta.
"Después del almuerzo en la fiesta, estoy lechón mal, ya no entro ni en el asiento y encima quieren que baile huayno, ni a palos."