Se dice cuando alguien está ahí pero no suma nada, no ayuda, no opina y parece de adorno, como un cuadro colgado. Vamos, que podría no estar y daría igual. Se usa mucho para pinchar al que se hace el boludo y deja que el resto se rompa el lomo. Bastante gráfica, la verdad.
Se usa cuando a alguien no le dan ni bola en una situación donde se supone que debería opinar o mandar algo. Es como estar ahí de decoración, de florero total, mientras los demás deciden todo. Sirve para quejarse con un poco de humor cuando te dejan al margen y te tratan como si fueras invisible.
Se dice cuando estás en un lugar pero nadie te registra, como si fueras parte del decorado. Vas, te parás, hacés acto de presencia y aun así te dejan pagando. Es muy de juntada, de laburo o de fiesta cuando el resto está en la suya y a vos ni te miran. Un clásico para sentirse invisible.
Se usa cuando a alguien lo ignoran tan fuerte que parece que ni existe, como si fuera un adorno más pegado a la pared. Es típico para quejarse de que no te paran bolas en una reunión, en el parche o en la casa. Es una forma medio dramática pero muy gráfica, y hay que admitir que tiene bastante gracia.