En Piura se dice de alguien que anda con una suerte brutal, de esas que no se explican ni rezando. Le sale todo redondito, como si la vida le estuviera haciendo barra y le cayeran premios, favores y casualidades a lo loco. Vamos, que está bendecido por la chiripa y dan ganas de pedirle que te toque el hombro.
"Mano, el Lucho fue a comprar pan y se ganó una canasta, y encima le dieron vuelto de más. Ese pata está piurano, ya que me preste su suerte un ratito."