Se dice cuando algo o alguien está espectacular, de escándalo, en su mejor momento. Es como soltar un “madre mía” pero con dramatismo del bueno, como si te fueras a morir de lo mucho que te gusta. Vale para una fiesta, un look, una comida o lo que sea que esté de diez.
"La fiesta de anoche estuvo que te mueres, acabamos bailando encima del sofá y el vecino aplaudiendo por la ventana, qué locura."