Se dice cuando alguien arma un lío enorme, un despelote con gritos, bulla y drama, y la cosa se sale de control. Puede ser por una pelea, una fiesta que se desmadra o un chisme que prende como yesca. Es vulgarcito, sí, pero en Venezuela se usa un montón y describe el caos perfecto.
"Íbamos a echar una partidita tranquilos y el pana se puso a reclamar, subió la bulla y se formó un verguero que hasta la señora del kiosco vino a ver qué era."