Se usa cuando alguien le da mil vueltas a algo, se queda rumiando una situación y se quema la cabeza pensando pavadas en vez de hacer algo. Es como decir que está usando tanto el cerebro que lo va a gastar. Muy típica del habla argentina, y hay que admitir que describe perfecto a la gente que se cuelga mal.

"Amigo, dejá de gastar la bocha con si le gustás o no, mandale un mensajito y si te clava el visto ya llorás después con unos mates."

En Rosario y alrededores se dice cuando alguien se pone a gastar un montón de guita, casi siempre al pedo o de manija, como si la billetera no tuviera fondo. Suele salir en salidas, festejos o noches de bar, cuando te embalás y después te cae la ficha mirando el home banking. Y sí, duele.

"El Nico se puso a gastar la bocha, pagó birras para medio bar porque Newell’s ganó el clásico y ahora anda a mate y pan hasta cobrar."

Se dice cuando alguien te está taladrando la cabeza: habla y habla, repite lo mismo, da vueltas y no llega a nada. Es como si te gastara la bocha de tanto chamuyo, o te quemara el coco con una historia eterna. Muy porteño para cortar el rollo sin decirle directamente que se calle.

"Che, dejá de gastar la bocha con lo del ascenso, ya lo contaste diez veces. Pedite una birra y aflojá, que estamos comiendo tranqui."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

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