Se usa para expresar asco, rechazo o que algo te da mucha grima, ya sea comida, olores, situaciones o hasta personas pesadas. Es como decir qué asco, pero con más sabor mexicano y un poco más dramático. Suele salir del alma cuando ves algo realmente desagradable, aunque a veces se usa de broma y queda bastante gracioso.
Interjección para decir asco, rechazo o repulsión, como un “qué asco” bien directo. Se suelta cuando ves algo cochino, escuchas un detalle desagradable o te cuentan un chisme que te arruina el día. En Chile se usa harto, y sirve tanto para comida mala como para actitudes bien rancias.
Interjección para soltar un asco instantáneo, como cuando algo huele raro, sabe fatal o te da repelús solo de verlo. Es un clásico muy mexicano, medio infantil y medio dramático, pero funciona de lujo para marcar distancia con algo desagradable. También se usa en plan broma para exagerar el desagrado.
Interjección para soltar asco, rechazo o repulsión, como un “qué asco” bien directo. Se usa con comida, olores, situaciones desagradables o algo que te da grimilla. Es muy mexicana y suena súper expresiva, casi infantil a veces, pero funciona para cortar el rollo al instante. Si lo dices, es que no lo quieres ni ver.
Interjección para decir asco, qué horror o qué repugnancia, ya sea por algo que huele feo, sabe raro o simplemente te da grimita. Es muy común en México, pero en Colombia también se entiende y se usa, sobre todo en plan exagerado o de broma. Suena infantil, pero pega duro cuando toca.
Interjección para soltar asco, rechazo o repulsión, como un “qué asco” con sabor bien mexicano. Vale para comida que huele raro, un comentario desagradable o una situación que te da grimilla. Se dice con cara de pocos amigos y, si lo alargas, suena todavía más dramático. Y sí, engancha.
Interjección para soltar asco o rechazo, como un “qué asco” o “puaj”, cuando algo te da repelús o te parece una guarrada. Es muy típica en México y suena bastante dramática, en el buen sentido. Vale para comida, olores, chismes y cualquier cosa que te corte el rollo al instante.
Expresión muy usada para mostrar asco o rechazo fuerte hacia algo que ves, hueles, pruebas o incluso escuchas. Es como decir qué asco pero con más drama y sabor. Se suelta cuando algo te revuelve el estómago y te dan ganas de salir corriendo. Y hay que admitir que suena bastante graciosa cuando alguien la grita bien indignado.
Interjección típica para soltar asco, rechazo o repulsión, como un “qué asco” pero con más sabor. Se usa cuando algo huele fatal, da grimilla o te parece una guarrada. También vale para cortar el rollo si alguien dice o hace algo bien desagradable. Y sí, suena fuerte y tiene su gracia.