Se dice cuando hace un frío bien canijo, de ese que te cala hasta los huesos y te deja tieso nomás de salir. Es una forma chusca de exagerar el clima, muy del norte, como para quejarte con estilo. Y sí, con ese friyuyi hasta te replanteas tus decisiones de vida.
"Güey, nomás abrí la puerta y me pegó el aire en la cara, hace un friyuyi que hasta el perro se metió abajo de la cobija."