Se dice cuando alguien queda hecho polvo, reventado o destruido después de un golpe, una caída o una paliza de cansancio. También vale para cuando te pegás un papelón y terminás humillado, pero el uso más común es físico: te diste un palo y quedaste puré. Es bastante gráfico, la verdad.
"El Pedro se mandó a correr como si lo persiguiera el diablo, pisó una piedra y se fue al piso. Se levantó todo raspado y diciendo que estaba hecho puré."