En La Guajira se suelta Jalá para invitar a alguien a que se anime y pruebe algo, casi siempre comida o bebida. Es un empujoncito cariñoso tipo dale, métale sin miedo, que eso está bueno. Suena bien guajiro y suele venir con insistencia de primo a primo, sobre todo cuando hay plato típico en la mesa.

"Primo, deje la pena y jalá este friche, que quedó bien sabroso. Si no le gusta, yo me lo acabo, pero no se me haga el fino con la comida."

En Norte de Santander se usa jalá para referirse a un amigo cercano, casi parcero del alma, con el que hay plena confianza. Es como decir socio o llave, pero con sabor bien nortesantandereano. Suena cariñoso, cómplice y un poquito callejero, y hay que admitir que tiene bastante estilo cuando lo sueltas en la conversa.

"Jalá, caiga a la casa esta noche que vamos a armar parche con música, empanadas y chisme del bueno, eso va a estar una nota."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

Si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento. Palabra de duende.

¿Te mola lo que decimos? Pues si nos mandas un Whatsapp te vas a partir de risa con nosotros!
Charlemos
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!