En la costa Caribe, y en Magdalena en particular, jartar es comer sin control, como si te fueras a acabar la nevera tú solo. Es ponerse a tragar con ganas, sin pena y con toda la sabrosura del mundo. A veces también se usa para beber mucho, pero casi siempre va de comida. Y hay que admitir que suena bien poderoso.
En la Costa Caribe, sobre todo por Magdalena, jartar es meterle duro a la comida o al trago, sin pena y sin freno. Es como decir que te diste una buena hartada o que te fuiste de rumba y no soltaste el vaso. Suena muy costeño y bien sabroso, la verdad.
En Santander y buena parte de Colombia, jartar es meterse una buena comida o bebida, normalmente en cantidad y sin pena. No es solo comer, es darse el gusto, como cuando por fin hay plata y te desquitas del arroz con huevo. Suena callejero, medio exagerado y bien sabroso.
Verbo bien coloquial para decir que comiste un montón, a lo bestia, hasta quedar lleno y feliz. Se usa mucho en el habla popular y suena muy de parche, sobre todo cuando hay comida buena y cero pena. Vamos, que le diste duro al plato y no dejaste ni las migas.