Tabla o balda de una estantería o alacena donde se colocan cosas. Es como decir balda, pero en plan más de la terreta.
En Bilbao, leja es una balda o repisa, vamos, el sitio donde acabas poniendo de todo. Se usa mucho para hablar de ese rincón lleno de tazas, figuritas, plantitas y recuerdos que vas acumulando como si fueran medallas. No es insulto, pero suena a cacharreo y a casa vivida, y tiene su encanto.
Se dice cuando estás en modo resaca mental después de una noche de fiesta gorda, como si el cerebro fuera en cámara lenta. Viene de acortar fiestaleja y encaja perfecto en Ibiza: sol, rave, cero horas de sueño y al día siguiente solo te da para mirar al techo y replantearte tu vida. Tiene su puntito poético.
En Murcia se usa leja como estantería o repisa, y de ahí sale la gracia: algo que se queda en la leja es algo aparcado, olvidado o pendiente. Aplicado a una persona, es el típico que tiene mil ideas y proyectos, pero los deja cogiendo polvo y no arranca nunca. Vamos, mucho humo y poca obra.