Expresión muy española para soltar indignación, sorpresa o incredulidad cuando algo te parece el colmo, normalmente para mal. Viene a ser un no me jodas o un pero qué carajos, según el tono. Se usa mucho en plan queja, cuando alguien se pasa de listo o la situación es absurda. Y sí, suena fuertecito.
"Manda huevo, tío: el notas se coló en la fila, se llevó la última barra de pan y encima me miró como si yo estorbara."