Se dice cuando algo te dio tanta risa que te dejó doblado, sin aire y con la panza hecha un nudo. No es literal, obvio, es exageración bien porteña para marcar que fue graciosísimo. Sirve para un chiste, una imitación o cualquier papelón que te agarre desprevenido. Y sí, suele venir con lagrimita incluida.
"El Nico se puso a imitar al profe y me mató de risa, boludo. Me tenté mal y casi escupo el mate en plena clase, un desastre."